viernes, 25 de enero de 2008

La importancia de una firma

Esta vez comentaré una situación que me pasó en una empresa de Manresa: Summa (su estilo moderno de web demuestra su profesinalidad).


K-breo

¡Sape! ¡Sape!




Está ubicada en el paseo Pere III. A continuación tenéis la visión de la ubicación exacta en el todopoderoso Google Maps:



Ver mapa más grande

Dicha empresa es bastante curiosa, las pruebas de acceso que me realizaron fueron las más surrealistas que he hecho hasta la fecha, acabando con dolor de manos de tanto escribir y dibujar (en su momento lo comenté en otro post anterior).

Mi historia se remonta a principios de diciembre, cuando tuve mi primera toma de contacto con la empresa, haciendo la primera prueba que he mencionado, con bolígrafo y papeles, respondiendo a preguntas del estilo "qué opinas de la vida", redacciones y dibujos.

Más tarde me llamaron para otra entrevista, cuando ya les había enviado un mail diciendo que todavía esperaba una respuesta. Esta segunda entrevista era un prueba muy chorra de resolver el cálculo de costes en una estructura de árbol binario (para los informáticos, ya nos entendemos: recursividad).

Nuevamente, al ver que no recibía respuesta, les envié otro correo, para pedirles que me dijeran por qué me habían descartado. Me llamaron nuevamente para otra entrevista, esta vez para decirme que entraba en la empresa, que me ofrecían 20000 euros brutos anuales durante el primer contrato inicial de 6 meses. Resultó que el último correo que les envié causó efecto.

Fui totalmente sincero con ellos, que no por entrar a trabajar con ellos dejaría de buscar trabajos, pues sería estúpido de estar cobrando 20000 euros, pudiendo cobrar 30000, por ejemplo. También les dije que tenía que pedir la dimisión, por lo tanto tardaría 15 días mínimo en poder estar con ellos. De paso mencioné que no era seguro que aceptara, dependiendo de la conversación del jefe, pues pudiera ser que me convenciera a quedarme en X, subiéndome el sueldo de forma bastante convincente. La empresa a todo esto no le gustaba, pues supongo que ellos, como seres humanos y buenas personas, nunca se quedarían en su empresa por dinero, siempre irían a otra más necesitada aunque cobrasen menos dinero.

Así pues, les pedí un papel firmado conforme entraría a trabajar en la empresa, ya que pudiera darse el caso de que pidiera la dimisión un lunes, y durante mis 15 días de obligada estancia en mi puesto actual de trabajo (Y), cambiaran de idea los de Summa para contratar a otro y dejarme en la calle, con lo que habría perdido el trabajo y estaría en la calle (y esta vez sin paro).

Tampoco les gustó, pues ellos como personas buenas y honradas, nunca pedirían un papel firmado, pues me preguntaron si es que no me fiaba de ellos. Lo bonito es que al día siguiente (sábado), al mediodía me llamó el gerente (el señor con corbata que me escribía en un papel las condiciones de la empresa), para decirme que lo habían pensado mejor y que evaluarían a los demás candidatos antes de decidirse por mí. Menos mal que querían que me fiara de ellos...

Lo que más mal me sabe de todo es que me pilló tan por sorpresa esa llamada que todavía estoy lamentando no haber dicho nada sobre la confianza que tanto pregonaban el día anterior. Y lo lamento cada día más al ver que ya ni me responden los correos que les envío.

La cuestión es que el mismo sábado ya había enviado un mail a mi jefe de X diciéndole lo del posible contrato de la empresa, y al lunes siguiente, él todo preocupado intentó llamarme para hablar del tema, vaya a ser que pierda a un pringao que cobra 18000 euros al año en una empresa multinacional y que hace el trabajo que nadie quiere hacer. Como no tenía ganas de hablar con él, pues ya sabía que me tocaba pringar de nuevo, indefinidamente, dejé el móbil apagado, y cuando me envió un correo diciendo de hacer otra reunión, le respondí, con la moral por los suelos, que pasaba de todo, que me quedaría tranquilito en Y trabajando y nada más.

Lo cierto es que me cansé, me desanimé mucho, a parte que era lunes, me quedaba todo el día por delante, no se cuántas semanas sin ni un día de fiesta y ninguna mejora a la vista. Me sentía infravalorado, sobretodo a raiz de la reunión de la semana anterior, en que estuve esperando 2 horas y media, para al final enterarme que todo seguiría igual respecto a mi situación, sin un céntimo de aumento de sueldo ni cambio geográfico de lugar de trabajo.

Para animarme, decidí hacer gestiones por correo electrónico, para intentar anular la excedencia que pedí en la Universidad, pues siento nostálgia de esa época, nostálgia hasta de lo mal que me encontraba trabajando allí, ya que lo peor que me había encontrado allí, no es ni un 10% lo peor que me encuentro aquí.

En fin, si queréis un consejo, inexistentes lectores, no vayáis a Summa a pedir trabajo, almenos que no tengáis y os importe un comino seguir sin trabajo o empezar a trabajar. Pero si tenéis un trabajo, ojo con plegar, porque os podréis quedar en la calle.

Lección aprendida: pedir siempre una firma a las promesas que realicen, para acojerse a algo en caso de "olvidos accidentales" o "cambios de opinión", más cuando no hay marcha atrás para las consecuencias que nuestras decisiones nos involucran a esas acciones olvidadas o rechazadas (qué bonita me ha quedado esta frase). Si algo positivo he aprendido es que ahora cuando una empresa me pregunte si desconfío de ellos les podré decir: SÍ, con la boca bien grande, exponiendo el caso de Summa. Añadiendo una coletilla del estilo: "sí, porque miren lo que me pasó una vez...".

Actualmente he enviado varios mails a Summa, diciendo mentiras del estilo que me habían despedido de X por haber informado a mi jefe de mi idea de dejar la empresa, pero ya ni me han respondido, así de maleducados son. Una vez no les importas, ya hasta rechazan tus emails. Sólo me quedaría por hacer, que todos los clientes de Summa visitaran este blog, así lo mismo se les pasaría por la cabeza cambiar de cliente. Pero no tengo poder para hacer eso, ya que este blog sólo lo conozco yo.

domingo, 20 de enero de 2008

Nostaliga

En el anterior post, publicaba que estaba contratado por una empresa X, pero estaba trabajando para Y. Pues siguiendo estas premisas, le envié un mail a mi poco conocido manager de X para preguntarle si me podía subir un poquitín el sueldo, de acorde al menos al incremento del IPC, que lo he notado especialmente en mis viajes (al trabajo) y mis fiestas (bares). Total, antes cobraba 24500 euros brutos anuales, ahora cobrando 18000, supuse que pedir un aumento de 1000, tampoco supondría que quedara en bancarrota la gran multinacional X.

Me concertaron una entrevista para hablar del tema un el día 15 de enero a las 8 de la tarde. Plegué de trabajar de Y a las 6:15, esperé hasta las 8 para presentarme en mi empresa Y, allí nadie me dijo nada a las 8. Esperé de nuevo hasta las 8:30, que ya me iba a ir a mi casa, cuando un directivo acudió para que fuera a su despacho a hablar del tema. Lo único que pude hacer fue quejarme, pues ni me cambió de puesto de trabajo (les pedí un traslado a Sabadell, que está más cerca de mi casa y otro tipo de faena más productiva, y más de ingeniero superior en informática), ni me subió ni un céntimo el sueldo. Total, me fui de allí con lo mismo que ya sabía, que de aquí 2 meses, tendría mi primera revisión salarial. Viendo como van las cosas, supongo que si no he vuelto al paro o me he puesto a trabajar en otro lado (dios quiera que me llamen de otra empresa y deje a X plantada), lo mismo me suben a 19000 euros (todavía lejos de lo que ganaba en mi querida universidad donde trabajaba yo antes, haciendo una hora menos al día y teniendo 1 mes más de vacaciones anual).

La gran conclusión a la que llego de toda esta situación, es que estoy bastante jodido laboralmente hablando, pero de momento no retrocedería en el tiempo para no haber pedido la excedencia, porque estoy aprendiendo muchas cosas de la p*t* vida, y si las cosas me siguen igual de mal, el regreso será triumfal y cogeré mi antiguo trabajo con muchísimas más ganas que cuando lo dejé. Curiosamente pedí la excedencia porque estaba cansado de trabajar tan lejos de mi casa, cansado de coche, de caravanas a primera hora, y resulta que ahora estoy trabajando en la mismísima capital, a 72 km de mi casa, más lejos todavía que donde estaba antes, cobrando 8000 euros menos y encima haciendo más horas. Por eso siento nostalgia y le he dado este título a este post.