lunes, 19 de octubre de 2015

Evolución en la conducción

Posiblemente sea la tendencia natural de las cosas, o posiblemente sea la ignorancia o la insensatez de otras. Tal vez sea los delirios de una mente perturbada, o la rutina diaria de conducir hacia un lugar de trabajo. Pero es una realidad, al fin y al cabo, que seguro muchos comparten.
El intermitente, ese gran desconocido para algunos, que a pesar de ser un instrumento de señalización y seguridad, al fin y al cabo, acaba reflejando una actitud de conducción de la que se deducen muchas otras cosas. Es curioso que esta actitud de algo tan insignificante, repercuta de una forma tan abismal en acciones que afectan a un gran colectivo.
Recuerdo que en mis primeros años de conducción (yo no soy perfecto, pero lo intento), me percaté de que ciertas personas no hacían uso del intermitente a la hora de señalizar maniobras de adelantamiento. Ya no estoy diciendo que se ignoren hechos como tales de alumbrarte por el carril izquierdo cuando tu velocidad es la máxima permitida en una autopista y estás efectuando un adelantamiento, que eso no tiene nada que ver. Tampoco el hecho de que en una autopista de dos o tres carriles, el máximo carril de afluencia de tráfico sea el izquierdo, e irónicamente, en autopistas de tres carriles, puedas circular por el de la derecha de forma fluida, mientras que el de la izquierda está saturado. Esto, al fin y al cabo, son consecuencias de lo mismo, de ciertos patrones que repercuten en todo hasta el punto que dichos patrones son símbolo de hasta una tendencia de buena práctica que, aún estando infringiendo la normativa, da la sensación de que es la forma correcta de hacer las cosas.
Todo empezó cuando a medida de que empezaban a existir autopistas de pago, autovías, carreteras de dos carriles, poco a poco, se empezó a notar un descenso del uso del intermitente a la hora de cambiar de carril. Contra más vías de más de un carril existían, más se notaba la ausencia del uso del intermitente para el cambio de carriles. Y esto era una tendencia creciente.
Mientrastanto, en las vías urbanas, se empezaba a abandonar el uso del intermitente para cambios de giro, aparcamientos, cambios de calle, en fin, cosas que repercuten negativamente en la circulación. Al fin y al cabo, si alguien tiene que girar hacia una calle, sin señalizar el giro, y tiene un percance en su parte trasera, no será el culpable.
Año 2013, tal vez sea por experiencia en la conducción u otros factores sociales, pero la tendencia del desuso del intermitente, ya empezó a afectar a más ámbitos, tales como la incorporación o abandono de vías interurbanas, en los que, sumados a los ya mencionados, ya implican una dejadez en la forma de conducir, que afectan a la fluidez del tráfico en general, porque por ejemplo, en el caso de abandono de una vía, puede provocar una reducción de velocidad inesperada, que repercute en la fila que va por detrás, que en caso de estar alertada, por un intermitente, no reduciría tal vez, el flujo global de la frenada. Es sólo un ejemplo.
Año 2015. La gente alertada por el desuso de intermitentes, ya se siente incómoda hasta un hecho tan habitual, hasta el punto de querer tener la razón en este desuso.
Vosotros ¿qué opináis ante esto? Yo por mi parte, emprenderé a partir de mañana, día 19 de octubre de 2015, una acción social que consistirá en grabar con mi cámara tales acciones y subirlas a Youtube, porque tal vez no consiga nada, pero por lo menos este escrito, tendrá razón de ser y nadie podrá negar su veracidad.